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Emplazado en el Parque Natural de la Subbética Cordobesa, cuya especial geología y la abundancia de agua han conformado un espacio natural sorprendente por su variedad de parajes, se encuentra Priego de Córdoba. Término municipal que no se reduce a un solo núcleo urbano, sino que por el contrario, el paisaje está salpicado de aldeas y diseminados que dotan a la comarca de un pintoresco Todo de pequeños particularismos.
Podremos encontrar encantos para el gusto de todo viajante. Desde los tiempos mas remotos nos legan, entre recodos y cuevas, prehistóricas historias memorables. Así en Zagrilla encontramos la Cueva de Cholones, y estructuras arquitectónicas paleolíticas (dolmen); la Cueva del Morrión (cumbre de Horconera) en Las Lagunillas, en Azores la Cueva de la Murcielaguina y en La Concepción la Cueva de los Mármoles (época neolítica); y ello gracias a las formaciones calizas de la sierra Subbética. A nuestro paso por estos mismos parajes podemos encontrarnos con asentamientos ibero-romanos (Solvito) y necrópolis de época musulmana (Zagrilla), que en días de viento susurran viejos secretos.
Para los más impulsivos tenemos la ruta europea de senderismo GR-7 que pasa por La Concepción, camino de Priego y Los Villares, Jaula y Navasequilla de las que el Puerto Cerezo es digno de mención. Pero no será la única ruta pintoresca. En las inmediaciones de Las Lagunillas podemos disfrutar de las aguas cristalinas del nacimiento del Río Salado, lugar de extraordinarios recursos paisajísticos y topar con el pico mas alto de la provincia, La Tiñosa. El Castellar y su Ermita de San Miguel, situada en una cima de vistas privilegiadas; Azores con Las Angosturas, en un enclave proclamado reserva natural; El Salado, El Tarajal, Genilla o El Solvito, al borde de los ríos que riegan la comarca; La Poyata y Las Navas más allá de la Sierra de Albayate; y El Esparragal que descansa a la falda de Sierra Alcaide donde parajes como Fuente Alhama, Las Majadas y C/ Bajondillo nos harán disfrutar de un merecido descanso. En sus cercanías, Zagrilla, formada en torno al manantial de agua, la cual recoge el Lavadero que, hoy por hoy aún utilizan sus lugareños.
Al norte del núcleo central de población se encuentran repartidas el mayor número de aldeas y de mayor población. Todas ellas aportando sus encantos. Entre las mismas, cabría hablar de Castil de Campos. Su Iglesia, de la que destacamos el retablo reconstruido en 1952, está bañada por el aroma del olivo; el museo Etnológico, y en lo más alto hayamos el reposo en una bella ermita con la imagen del corazón de Jesús, donde las vistas no dejan de sorprender. También El Cañuelo, fundada por los abades de Alcalá la Real como lugar de veraneo, contiene bellísimos rincones y parajes dignos para el descanso. Campo Nubes es la aldea situada mas al Norte. Cerca se alza el torreón árabe de el Morchón, y a pocos kilómetros., la Laguna del Salobral, que cuenta con una curiosa fauna autóctona.
En tiempos mas recientes encontramos las explotaciones mineras de hierro en Zamoranos; El Poleo, emplazada en lo alto de lo que se denomina el tajo, disfruta unas de las vistas mas impresionantes de la zona desde su mirador. A él se llega por sinuosas callejuelas observando, entre olivares, las cercanas tierras de Jaén.Y Las Higueras, rincón apacible y donde se respira paz.
Son especialmente destacables las festividades populares que nos trasladan a tradiciones inolvidables y contra las que el paso del tiempo no puede luchar: haciendo especial mención a Los Campanilleros donde día y noche nos hacen vibrar con canciones y villancicos en Esparragal, las fiestas del caracol en El Cañuelo, San Antón en Castil de Campos con la tradicional rifa de Los Testuzos,... fiestas donde los aldeanos ponen todo su empeño y cariño para otorgar al viajante el placer de saborear la cocina tradicional. Todas las aldeas gozan de la belleza de sus pequeñas iglesias acordes con la tradición popular andaluza, flores y cal sus vestiduras.
Y no habrán de abandonar la zona para encontrar confortables y hogareños alojamientos donde pasar la noche. Villas, cortijos y establecimientos rurales repartidos por todo el municipio dan su cálida bienvenida al viajero... hasta el amanecer de un próximo día.
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