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La Pontificia y Real Archicofradía de la Santa Veracruz, Jesús en la Columna y María Santísima de la Esperanza se encargó desde tiempo inmemorial de la representación del Prendimiento, drama religioso que tiene por motivo la conmemoración del pasaje evangélico del Lavatorio, Cena, Oración en el Huerto, Venta y Prendimiento de Jesús.
Aunque no se conoce con exactitud la fecha en que da comienzo, se puede asegurar que en el siglo XVII ya se efectuaba, según se hace referencia en las primitivas constituciones de la Hermandad.
A lo largo de la historia sufrió diversos avatares, como consecuencia de las ideas ilustradas estuvo a punto de desaparecer; en 1792, el Abad Palomino lo prohibió, pero se nombró hermano de la Columna al Obispo Caballero que intercedió ante el anterior, consiguiendo permiso para hacerlo de nuevo. Así continuó hasta 1810 en que se desorganizó la Hermandad con la entrada de los franceses, reanudándose cuando se restituyó la Monarquía en 1814. Hasta 1960, se representó el Jueves Santo por la tarde. En esta fecha dejó de ser así porque coincidía con los Oficios divinos que se habían pasado a la tarde del Jueves Santo, es por esto que se pone en escena desde entonces el Miércoles Santo.
Tradicionalmente se venía ubicando en la Carrera de Álvarez, pero ha tenido otros emplazamientos como Compás de San Francisco, puerta de la casa de D. Enrique Burgos, Teatro Cine Victoria, Teatro Mª Cristina de la Fuente del Rey y en el Paseíllo, delante del Ayuntamiento, que es donde lo podemos ver ahora.
La letra del texto del Prendimiento más antigua que se conoce estaba en latín y tenía acotaciones en castellano. Sobre el año 1936 fue traducido a éste por D. Enrique Burgos, capellán de la Columna, sufriendo con posterioridad una nueva adaptación. La música primitiva es anónima. D. Alonso Cano, pianista y musicólogo, ha afirmado que la música de acompañamiento es del siglo XVI, aunque en la actualidad no se utiliza ésta, sino una música religiosa con una unidad temática que nada tiene que ver con la primitiva.
Respecto a los personajes, Jesús y los apóstoles, fueron en principio encarnados por sacerdotes, posteriormente fueron hermanos de la Columna o personas ajenas a la Hermandad. Únicamente la figura de Jesús sigue fiel a la tradición y es interpretado por un sacerdote. Todos llevan una careta que cumple la función de caracterizarlos y la cabeza cubierta con largas pelucas. La Hermandad de la Columna conserva todavía los moldes en escayola de las caretas. El vestuario de los apóstoles presenta gran sencillez, en cambio el traje de Jesús es mucho más rico. De las doce caretas de los apóstoles, seis tienen marcado en su parte posterior el escudo del Nazareno, por lo que se puede colegir que esta Hermandad tuvo un apostolado íntegro, del que unas caretas se habrían deteriorado y otras se cedieron a la Columna. También se tiene noticias de que el apostolado, sin Judas, acompañaba la procesión del Viernes Santo, aunque no se sabe si era el que participaba en el Prendimiento o el del Nazareno.
En cuanto al desarrollo de la representación, la tensión dramática va en aumento desde el principio hasta que en la escena final, se suceden acciones con ritmo trepidante y profusos efectos teatrales. En el Prendimiento intervienen otros personajes de gran tradición en la Semana Santa prieguense, como los sayones, que llevan caretas horribles, llenas de verrugas, actuando este día con ellas puestas, mientras que en la procesión del Jueves Santo las llevan alzadas. En el libro de José Luque Requerey: "Antropología Cultural Andaluza. El Viernes Santo al Sur de Córdoba", se lee la siguiente descripción sobre su atuendo: "visten con medias botillas de badana encarnada, charreta, gorros adornados con gasa y flores de papel, cubiertos los rostros con carillas horribles y monstruosas".
En referencia al escuadrón de soldados romanos, su actividad se iniciaba antes del Prendimiento. Éste recogía a sus tres capitanes para luego dirigirse a la Fuente de la Salud ante la cual rendía armas al tiempo que se interpretaba el himno nacional. Posteriormente, la tropa, mandada por el capitán de la Columna, acompañaba a Jesús y los apóstoles para dar comienzo al Prendimiento. El origen del escuadrón romano hay que buscarlo hacia 1602, año en que se habla en la Hermandad del Nazareno de introducir en el paso de su titular una serie de cornetas que serán el origen del escuadrón. En 1648, la Cofradía Nazarena acuerda traer ropas para que los cofrades salgan disfrazados a lo judío en el paso del Viernes Santo. En 1686, se constata la presencia de un escuadrón de soldados romanos en la procesión de la Santa Veracruz. En 1700, ambas hermandades acuerdan formar un escuadrón fijo que estaría compuesto por 36 soldados. En 1718, las hermandades del Nazareno, la Columna y la Soledad acuerdan aportar 15 soldados a la hermandad que sacara su procesión a la calle. Los soldados se colocarían bajo el mando del cabo de la hermandad correspondiente. En esos tiempos, no se permitía ser soldado sin ser cofrade, después cualquiera pudo formar parte de este escuadrón que iba perdiendo, año tras año, su anterior prestancia. Su primera salida era acompañando al Prendimiento, como ya se ha dicho. En la mañana del Viernes Santo, el escuadrón recogía a sus capitanes, para tomar la Cruz de la iglesia y esperar la salida de Jesús Nazareno, al que acompañaban hasta el Palenque, lugar en el que el capitán del Nazareno daba la voz de mando: "¡Escuadrón! ¡Paso redoblao como el año pasao!"
Por la tarde, el mando pasaba al capitán de la Soledad, el escuadrón realizaba brillantes exhibiciones que arrancaban los aplausos del público.
Actualmente, el escuadrón ha sido sustituido por una banda de cornetas y romanos cuya indumentaria no se parece a la del antiguo, que Luque Requerey, en su libro "Antropología Cultural Andaluza. El Viernes Santo al Sur de Córdoba", describe de la siguiente forma: "visten calzón y juboncillo corto de ante y todos van con picas o albardas y morriones (de latón) de distintos colores: el capitán lleva capa de terciopelo y bordado en oro, color morado, espada y casco con plumero multicolor". La parafernalia y el protocolo ha variado sensiblemente, aunque se conserva su acompañamiento del Prendimiento y de las procesiones de Jesús en la Columna y Jesús Nazareno. Ha desaparecido su intervención en la procesión de la Hermandad de la Soledad y el Santo Entierro.
De gran tradición, aunque desaparecidos o en trance de hacerlo están otros personajes como pestíñez y los bacalaos, descritos asimismo en el libro citado de Luque Requerey y que hacen o hacían su aparición la mañana del Viernes Santo: "pestíñez toca un tambor grande llamado tambora y viste faldilla morada, peto y casco de hojalata con morrión morado y amarillo". En relación a los bacalaos, "visten pantalón negro, chaqueta roja y casco dorado".
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