Artesanía

Priego cuenta con artesanos que desde hace siglos siguen un oficio puramente artesanal, es arte trabajado directamente con las manos, oficios antiguos que en la mayoría de las poblaciones se han perdido.

Sin embargo en Priego aún hoy perduran artesanos diestros en el arte de la talla, la imaginería, el dorado, la ebanistería y la forja.…

En los ss. XVII-XVIII debido al crecimiento económico de la población por la industria textil, al comercio de la seda,  y al asentamiento de los monjes alcantarinos, se propició la presencia de maestros del Barroco que realizaron numerosas piezas artísticas prieguenses. Esta situación propicia la creación de talleres para el aprendizaje de estos oficios que, por fortuna, dejaron un conocimiento que ha perdurado hasta nuestros días.

Por esta razón, la talla que se realiza en Priego es la barroca granadina, siguiendo los cánones y los modelos de los objetos, altares, muebles y cornucopias que se conservan en las casas e iglesias de la localidad.

La talla en madera y la forja representan los pilares básicos de esta artesanía. Existen talleres artesanos cuyos trabajos de restauración, muebles, tallas religiosas y dorados tienen demanda en todos los rincones de Andalucía y resto de la Península.

En cuanto a los trabajos en hierro pueden verse buenas muestras en las rejas de ventanas y balcones que adornan nuestras calles. 

Otras muestras de artesanía que, aunque cada vez más escasas, pueden encontrarse en nuestra comarca son los tejidos artesanos en telares de palo, denominados en la zona “gobiernos”, todo resultado de la importante industria textil que hubo durante el s.XIX en Priego de Córdoba . 

Son telares que usan tiras de tela,  que dan lugar a una variada gama de formas y colores, realizando colchas, mantas, cortinas, etc. 

También perdura la realización de encajes de bolillos como una tradición que  no se ha querido perder.

En el campo se han mantenido todas aquellas actividades de creación de utillaje agrícola y doméstico que tienen su origen en el trenzado de elementos vegetales como el esparto, con el que se hacen serones para los mulos, canastos de pleita y cuerda de crinejilla. Pero, sin duda, la actividad más peculiar e interesante son las labores en paja de escaña.

La perpetuación de este conocimiento etnográfico ha favorecido la organización de exposiciones, que tendrán sección propia en el futuro Museo Arqueológico y Etnográfico.