Las fiestas columnarias de Mayo.

Hay que fijar en el año 1865 el comienzo de un asombroso esplendor en las fiestas de la Archicofradía de Nuestro Padre Jesús en la Columna, con el que enlaza directamente el inusitado y espectacular despliegue festivo que son hoy las fiestas de Mayo en Priego.

Si aquel año hubo fuegos artificiales, veladas y hasta corridas de toros con motivo de las fiestas, desde entonces éstas adquirieron la máxima importancia para la Hermandad. Montaje de grandes retablos, predicación de los más afamados oradores y solemnísima procesión acompañada por bandas musicales y militares fueron los elementos, que hasta ahora permanecen que expresaban la deseada solemnidad.

En cuanto a los retablos, hay que destacar la labor realizada en este efímero arte, por el ilustre hermano columnario Francisco Ruiz Santaella, que resultó ejemplar para todas las cofradías y para las generaciones que le sucedieron.

En lo que respecta a los predicadores, podríamos dar una larga lista en la que aparecen los mejores oradores sagrados de cada época, pero bástenos citar al Magistral de la Catedral de Córdoba, D. Manuel González Francés, que predicó repetidas veces en las últimas décadas del siglo XIX.

La solemnidad de los cultos se basa en gran parte en el acompañamiento musical y en este apartado hay que destacar una larga lista de partituras compuestas expresamente para la Hermandad de la Columna. Entre todas ellas, hay que ponderar dos obras maestras de la música sacra que desde hace ya más de n siglo, se interpretan cada año el domingo de la Hermandad: la “Misa a 4 y 8 voces” compuesta por el Maestro Juan Antonio Gómez Navarro, Maestro de Capilla de la Catedral de Córdoba, y el “Aria” para barítono o tenor y orquesta, compuesta por el mismo autor sobre inspiradísima letra del poeta Julio Valdelomar y Fábregues. La partitura está fechada el 16 de mayo de 1886.

Este alarde musical se completaba y aún se completa en la procesión, con el desfile de importantes bandas militares de música, como las de la Legión y la Guardia Civil, con sus respectivas escuadras de gastadores. La traca final solían ponerla estruendoso castillos de fuegos artificiales.

La rifa comenzó a celebrarse en torno a 1840 habiéndose llegado a ocupar tres noches en rifar los regalos ofrecidos por los hermanos. La Hermandad de Jesús en la Columna fue también pionera en explorar distintas alternativas a las crisis que periódicamente sufren las rifas, ya que en 1969 se sustituyó este evento por una velada o verbena en la que actuaron los entonces famosos “Roking’s”.

No obstante, deben citarse entre todas, por su desacostumbrada solemnidad, las fiestas de Mayo celebradas en 1890 y en 1990. En las primeras, habiéndose hecho rogativas en la Hermandad por la salud del futuro rey Alfonso XIII, entonces niño de sólo cuatro años, que en efecto sanó de su enfermedad, se pidió a la Reina Regente que enviara representante a las fiestas, lo que hizo en la persona del Duque de Hornachuelos, prócer político de la época. Un siglo después se programó un lujoso recuerdo de aquel evento y así en 1990, se superaron todos los recuerdos con la participación en las funciones del sábado y domingo de los siguientes cantores, músicos y conjuntos corales: Coral Alonso Cano, Coral Ramón Medina, Coral Ubetense, Orquesta del Conservatorio Superior de Música, Carlos Hacar, Juan Luque, Pedro Lavirgen, Antonio López y Luis Bedmar. Acompañó la procesión la Banda de Gastadores, Cornetas, Tambores y Música del Cuartel del Mando de la Legión en Málaga.