Reportaje: Un viaje a Priego al son de sus fuentes

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by / Martes, 02 Julio 2019 / Publicado en Sobre Priego

Por Fernando Alcalá-Zamora.

El rumor del agua brotando de las diferentes fuentes que pueblan Priego de Córdoba lleva fascinando a los viajeros desde hace siglos. La agradable sensación que produce invita al paseo tranquilo a través de calles y jardines, a ralentizar la marcha para poder disfrutar de detalles imposibles de retener en caso contrario. Su ubicación al sur de la provincia de Córdoba, en el Parque Natural de las Sierras Subbéticas, convierte a Priego de Córdoba en un enclave marcado por su riqueza natural, histórica y cultural.

En la distancia, la vista del casco antiguo de la ciudad asomando sobre el balcón del Adarve induce a descubrir lo que un lugar así esconde. Las casas de fachada blanca se apiñan en torno a callejuelas sinuosas, en lo que fue el corazón de la antigua ciudad árabe, madinat Baguh. Hoy, el colorido de las plantas y flores convierten al barrio de la Villa en un escenario que permite hacer viajar a la mente, evocar escenas de otros siglos, y olvidar el paso del tiempo gracias al sosiego que transmiten sus calles y sus vecinos. 

Al barrio lo encierran tres jardines de grandes árboles y fuentes con saltos de agua: Paseo de Colombia, Corazón de Jesús y Recreo de Castilla. Desde este último, y elevando la mirada sobre la vegetación, se recorta imponente la fortificación del castillo de Priego. Erigido como alcazaba en época musulmana (siglos VIII-IX), la construcción que hoy vemos remite casi en su totalidad a reformas posteriores tras la conquista cristiana de la plaza.

La Torre del Homenaje, construida por la Orden de Calatrava en la segunda mitad del siglo XIII y con casi treinta metros de altura, destaca como centinela en el núcleo del castillo. Desde su terraza, recién recuperada en su configuración original, al viajero se le presenta una panorámica de 360º ante la que se abren sierras, valles y torres vigías en la distancia. A los pies del castillo, bajo su sombra alargada, la ciudad de Priego de Córdoba creció de forma ininterrumpida hasta llegar a nuestros días.

Así, en el trazado urbano de la ciudad encontramos edificios históricos como las Carnicerías Reales (s. XVI) o iglesias de un valor artístico indiscutible. En este aspecto, la profusión de construcciones religiosas experimentó un formidable periodo de crecimiento desde la primera mitad del siglo XVI hasta finales del XVIII. Como resultado del trabajo de los artistas que pasarían a conocerse como la Escuela de Priego, los templos de Priego crecieron bajo el influjo del estilo barroco.

Hoy, la llamada cuna del barroco cordobés alberga hasta ocho iglesias con menos de 500 metros de separación entre ellas. Con ese estilo como nexo de unión, cada cual ofrece particularidades concretas, diversas configuraciones en su planta y elementos decorativos propios que convierten cada espacio en una reliquia a la espera de ser descubierta. Desde la iglesia de la Aurora –una de las más pequeñas– hasta la parroquia de la Asunción– la de mayor dimensión– un recorrido por estos edificios permite tomar perspectiva en cuanto al numeroso patrimonio que cobija Priego de Córdoba. En esta última, situada a las puertas del barrio de la Villa, se esconde el sagrario, una nave octogonal coronada por una impresionante cúpula en la que la yesería y la luz se entremezclan para crear un espacio único.

El rico legado histórico de Priego, comenzando en el neolítico y llegando hasta el final de la Edad Media, se recoge e interpreta en las diferentes salas temáticas del Museo Histórico Municipal. Desde su apertura en 1989, los fondos han crecido de manera constante y el conocimiento que hoy se tiene sobre la ciudad queda simbolizado en las singulares piezas expuestas.

El propio edificio en el que se sitúa el museo da pie a continuar este excepcional recorrido histórico sumergiéndonos de lleno en la Edad Moderna y Contemporánea. Y es que se trata de la casa –hoy museo– de Adolfo Lozano Sidro (1872-1935), artista prieguense que se consagraría como uno de los principales pintores e ilustradores de la época. Ya en la calle Río encontramos la también casa-museo de Niceto Alcalá-Zamora (1877-1949), primer presidente de la II República. Coetáneo a Lozano Sidro, el edificio permite realizar un acercamiento excepcional a la figura de uno de los personajes clave del siglo XX español.

Nuestra ruta por Priego de Córdoba desemboca, como lo hace la propia calle Río, en la Fuente del Rey. Con sus 139 caños de agua, el recinto ofrece una vista en continuo movimiento en la que el agua y la piedra captan toda la atención. El estanque queda custodiado por el conjunto escultórico de Neptuno y Anfítrite, y a sus espaldas, en un comedido segundo plano, el frontispicio de la Fuente de la Salud hace las veces de decorado del dios del mar.

Justo allí, entre las piedras en las que se asienta la segunda fuente, se encuentra el manantial de agua que abasteció a este lugar desde tiempos pretéritos y que, por tanto, jugó un papel clave en la configuración de lo que hoy es Priego de Córdoba. Así, el recorrido se cierra como se inició, con el plácido sonido del agua fluyendo, auténtico santo y seña de la ciudad. Y es que a veces basta con reducir a lo esencial los viajes para comprender en toda su magnitud lo que encierra cada destino. El agua en Priego, sinónimo de vida, es un buen punto de partida.