Reportaje: Un recorrido excepcional entre torres, murallas y olivos

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by / Miércoles, 17 Julio 2019 / Publicado en Sobre Priego

Por Fernando Alcalá-Zamora

 

El repicar de las campanas llega con claridad a la terraza de la Torre del Homenaje del castillo de Priego de Córdoba. Allí arriba, a casi 30 metros de altura sobre la calle, los sentidos experimentan una pequeña distorsión. El trazado urbano se comprime, con el barrio de la Villa apiñado a los pies de las murallas. Las corrientes de aire se materializan sobre la piel. Y el horizonte visual, de norte a sur y de este a oeste, se expande en busca de las sierras y picos de los alrededores.

 

La excelente vista panorámica puede explicar por sí misma el origen de esta ciudad que aguarda paciente al viajero al sur de la provincia de Córdoba. Fijando la vista en dirección noreste se abren paso las rutas hacia Jaén y Granada, territorio fronterizo y disputado como atestigua la historia. Aquí, encaramados sobre el balcón del Adarve -tajo natural reconvertido en baluarte defensivo- y dentro del segundo perímetro de seguridad que conforman las murallas del castillo, se consigue experimentar la sensación de dominio sobre los alrededores que debieron buscar los asentadores árabes para establecerse en lo que hoy es Priego de Córdoba.

 

Las características del castillo de Priego, una fortificación urbana medieval de corte eminentemente defensivo y desprovisto casi en su totalidad de elementos puramente estéticos, dotan a la construcción de una imagen sobria y contundente. De la alcazaba árabe originaria quedan pocos vestigios –parte de los lienzos oeste y norte de la muralla–, aunque quizás el más definitorio prevalece: su ubicación.

 

Lo que el viajero ve hoy es el resultado de un proceso que se inició hace ya más de 1.000 años. Fueron las sucesivas fases de conquista y reconquista entre los bandos cristianos e islámicos, y las necesidades de cada época, las que modelaron y modificaron una construcción siempre emblemática para la ciudad.

 

TORRE DEL HOMENAJE. Junto a las murallas y a las siete torres que articulan el perímetro de la construcción sobresale la Torre del Homenaje, de planta cuadrangular y ubicada en un costado del patio de armas. El espacio, recientemente restaurado de forma integral, permite disfrutar ahora de una torre construida por la Orden de Calatrava durante la segunda mitad del siglo XIII.

 

 

Hoy, el paso de los siglos y de los muy diversos usos de las estancias interiores –almacén, granero, palomar, …-, no impide al visitante conocer su aspecto original así como interpretar importantes fragmentos de la historia de Priego gracias a los hallazgos descubiertos en torno a sus muros de piedra caliza.

 

Entre ellos, destacan la recuperación de un conjunto de placas de armadura así como el excepcional descubrimiento de vestigios de una acción militar. Sobre ello habla con pasión y en detalle Rafael Carmona, arqueólogo municipal, al explicar cómo se encontraron incrustadas en las caras exteriores de la torre hasta siete puntas de flecha fruto de uno de los asedios, en torno al segundo tercio del siglo XIV, que sufrió la ciudad.

 

De la Torre del Homenaje llaman también la atención los cuatro ventanales que aportan luz a la planta noble. Las conforman una columna y un doble arco de herradura con capitel de mocárabes, de influencia mudéjar, que las convierten en testigos vivos del continuo trasvase y legado cultural al que zonas fronterizas como esta quedaron ligadas para la posteridad.

 

CARNICERÍAS REALES. Subiendo hasta lo más alto de la torre en este recorrido vertical, y oteando los alrededores, la mirada del viajero se detiene sobre otra de las edificaciones históricas de Priego de Córdoba. Una vez consolidada la conquista definitiva de la ciudad en 1341, la ciudad experimentó de forma progresiva un auge que acabó reflejándose en sus calles.

 

Así, entre los años 1576 y 1579 se construirían las Carnicerías Reales con diseño de Francisco del Castillo. El edificio se presenta por medio de una portada en piedra de estilo manierista, con columnas de fuste almohadillado y rematadas con un frontón triangular. Tras su puerta, se abre paso un agradable patio porticado con arcos de medio punto en el que actualmente se puede disfrutar de diversas exposiciones temporales.

 

Y al fondo, a través de un ventanal, se vislumbran en la lejanía las hileras de olivos que rodean este emplazamiento privilegiado. Uno de los singulares atractivos de Priego de Córdoba reside ahí, en la presencia constante de la sierra aun paseando por las calles de la localidad. Y es que su ubicación elevada, en el entorno de las Sierras Subbéticas, permite mantener el contacto visual directo con la naturaleza.

 

Esa capacidad para difuminar el entramado de la ciudad y situar al viajero a caballo entre la placidez de sus calles y la tranquilidad del campo convierten a Priego en un destino excepcional. Hoy, gracias a construcciones como el castillo, en torno al que creció la antigua Madinat Baguh, el viajero puede dejar al reloj correr sin miedo. Desde lo alto de las torres, escuchando la llamada de las campanas y el sonido lejano de la ciudad, no importa que el tiempo pase: estos momentos son los que merecen ser recordados.