Reportaje: Una ruta cultural a través de los museos de Priego de Córdoba

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by / Miércoles, 14 Agosto 2019 / Publicado en Sobre Priego

Por Fernando Alcalá-Zamora

El ritmo de las ciudades, su ajetreo y su configuración urbana, es resultado de un proceso histórico del que en ocasiones puede seguirse el rastro a lo largo de los siglos. A menudo, la respuesta a los muchos interrogantes que surgen sobre la ciudad –¿Por qué está ubicada en este lugar concreto?, ¿De dónde procede el nombre de aquella calle?– se encuentra más cerca de lo se cree.

En Priego de Córdoba, el Museo Histórico Municipal es el faro que ilumina el camino hacia los mil y un descubrimientos y curiosidades que la historia guarda. Ubicado en el edificio del Centro Cultural Adolfo Lozano Sidro, en él puede realizarse un recorrido por los vestigios arqueológicos encontrados en el término municipal de Priego. 

La institución, creada en 1983, gestiona un patrimonio que se extiende desde el Paleolítico y Neolítico hasta la Edad Media. Así, y a lo largo de diferentes salas temáticas, el visitante puede seguir la evolución del poblamiento humano en el lugar llegando hasta romanos y después árabes. Desde el asentamiento de estos últimos, la zona que hoy ocupa la ciudad Priego ya no dejaría de estar habitada.

De las numerosas piezas de valor que custodia el Museo destaca, entre otras, la Plaqueta de la Cabra, una pequeña placa de arenisca con la cabeza de una cabra grabada mediante finas incisiones y que podemos ubicar en el Paleolítico Superior. En orden cronológico, las salas exponen armamento íbero –como un puñal de antenas atrofiadas–, una herma o pequeño busto romano de gran calidad encuadrado entre los siglos I-II d.C., un fascinante conjunto de más de 30 figuras romanas de terracota que formaban parte del ajuar funerario de una niña –siglo II d.C.- o un braserillo con decoraciones geométricas del periodo de dominio islámico.

El museo, que no se limita a la exposición, edita la revista especializada ‘Antiqvitas’ y cuenta con un laboratorio de conservación y una biblioteca, además de integrar al Servicio Municipal de Arqueología, lo que permite una continua labor de ampliación del conocimiento sobre la historia del municipio.

Historia Moderna. Durante la segunda mitad del siglo XIX, con una ciudad en pleno auge económico, nacerían en Priego de Córdoba algunas de las personalidades que dejarían una huella indeleble en su localidad de origen y en el resto del país. Adolfo Lozano Sidro, considerado uno de los pintores e ilustradores españoles más importantes de la época, nacería en 1872; Niceto Alcalá-Zamora, primer presidente de la II República lo haría en 1877. Hoy, sus casas familiares albergan ricos museos que permiten completar un recorrido cultural en torno a Priego que se extiende hasta nuestros días.

La Casa-Museo Adolfo Lozano Sidro muestra una amplia selección de la obra artística del pintor prieguense, así como enseres originales y útiles de trabajo que permiten acercarse a la figura de uno de los hijos ilustres de la localidad. Lozano Sidro, convertido en ilustrador de renombre gracias a su trabajo en la revista Blanco y Negro de Madrid y en ABC, se consolidó como cronista plástico de la sociedad de su tiempo, retratando con maestría tanto la alta sociedad de la capital como los ambientes rurales de su tierra.

Y es que en Priego de Córdoba, al son de las nuevas profesiones liberales y de las nuevas tendencias artísticas, se fraguó una nueva generación de personalidades que acabarían considerándose amigos. En torno a tertulias ilustradas, Lozano Sidro, Francisco Candil Calvo o Francisco Ruiz Santaella mantuvieron la conexión con su ciudad natal.

En ese contexto debe circunscribirse también a la figura de mayor proyección política de la ciudad, Niceto Alcalá-Zamora y Torres. Coetáneo a Adolfo Lozano Sidro, el futuro presidente de la II República española nació en la que hoy es su Casa-Museo. Su formación precoz y sus dotes como orador lo llevaron a iniciar una carrera en Madrid que tocaría techo en 1931.

Su casa, que conserva mobiliario original y hasta el pavimento de la época, permite acercarse a la figura pública y privada de uno de los mejores representantes de lo que hoy se ha convenido en llamar la Tercera España, la de la moderación en un periodo histórico marcado por los extremismos. Al amparo del museo, el Patronato Niceto Alcalá-Zamora se encarga desde su fundación de promover el estudio e investigación sobre el presidente y el periodo republicano, lo que convierte al museo en una institución viva.

Y es que ese es el espíritu de los museos de Priego de Córdoba. Junto a los comentados, el viajero también tiene la oportunidad de visitar el Centro de Arte del Paisaje Español Contemporáneo ‘Antonio Povedano’ –otro destacado artista local–, la Casa-Museo de Castil de Campos –que alberga una exposición permanente de artes y costumbres populares–, el Museo de la Almendra de Zamoranos o el Jardín Micológico ‘La Trufa’.

Sobre todos ellos planea el espíritu y simbolismo de un elemento ubicado en el jardín de la Casa-Museo de Alcalá-Zamora: se trata de una encina de proporciones majestuosas, plantada en su juventud por el propio presidente, que aún hoy cobija con su sombra a los ciudadanos que se interesan por la historia de la ciudad. El legado histórico y cultural de Priego de Córdoba sigue tan vivo como esta encina centenaria.