Por Fernando Alcalá-Zamora

 

A 649 metros sobre el nivel del mar, en el extremo sur de Córdoba, el barrio de la Villa de Priego de Córdoba se asienta sobre un tajo de piedra caliza que permite lanzar la mirada en un recorrido panorámico.

 

Su castillo, encaramado sobre el balcón del Adarve, custodia hacia el norte sierras, valles y desfiladeros desde hace siglos. Tomando la perspectiva inversa, desde el mar de olivos que se extiende en las faldas de la sierra de los Judíos, la ciudad de Priego, con sus casitas blancas y campanarios elevándose en el centro, se muestra coqueta al resguardo de una gran elevación montañosa que la protege desde el sur. Allí, imponente, surge el pico de la Tiñosa a 1.570 metros de altitud. 

Publicado en Sobre Priego

Por Fernando Alcalá-Zamora.

El rumor del agua brotando de las diferentes fuentes que pueblan Priego de Córdoba lleva fascinando a los viajeros desde hace siglos. La agradable sensación que produce invita al paseo tranquilo a través de calles y jardines, a ralentizar la marcha para poder disfrutar de detalles imposibles de retener en caso contrario. Su ubicación al sur de la provincia de Córdoba, en el Parque Natural de las Sierras Subbéticas, convierte a Priego de Córdoba en un enclave marcado por su riqueza natural, histórica y cultural.

En la distancia, la vista del casco antiguo de la ciudad asomando sobre el balcón del Adarve induce a descubrir lo que un lugar así esconde. Las casas de fachada blanca se apiñan en torno a callejuelas sinuosas, en lo que fue el corazón de la antigua ciudad árabe, madinat Baguh. Hoy, el colorido de las plantas y flores convierten al barrio de la Villa en un escenario que permite hacer viajar a la mente, evocar escenas de otros siglos, y olvidar el paso del tiempo gracias al sosiego que transmiten sus calles y sus vecinos. 

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