Semana Santa

La Semana Santa de Priego se caracteriza por la solemnidad y el fervor religioso con el que se lleva a cabo. Las distintas hermandades realizan sus estaciones de penitencia con una preparación impecable y de gran uniformidad en las que cada detalle se cuida con mimo y tesón. El silencio y la devoción reinan entre los penitentes prieguenses como manifestación de un sentimiento íntimo que sólo se rompe en el encuentro con el Nazareno, donde estallan las pasiones de la colectividad.

Así, tras finalizar la Cuaresma, irrumpe el quejío de las saetas y, con ellas, el primer día de procesiones.