Viernes Santo

Pontificia y Real Cofradía y Hermandad de Nuestro Padre Jesús Nazareno, María Santísima de los Dolores y San Juan Evangelista

El viernes, a las 11 de la mañana, sale la Hermandad de Nuestro Padre Jesús Nazareno, que sube al Calvario llevado por una ingente cantidad de personas que pugnan por situarse bajo las andas. Es la culminación de la Semana Santa prieguense: en el monte Calvario, desde el que se domina toda la ciudad, miles de personas reciben la bendición del Nazareno, elevando sobre sus cabezas el humilde y simbólico hornazo. El 4 de abril de 1953 se instituye la Cofradía y Esclavitud de la Rogativa, para ello se establecieron veintidós constituciones que fueron aprobadas por D. Maximiliano de Austria, abad de Alcalá la Real, y confirmadas por Clemente VIII. En el año 1672, en agradecimiento a la protección que fue dispensada en la terrible epidemia que padeció la población en los años 1650-51, se constituyó formalmente la Hermandad de Jesús de Nazareno que de hecho ya existía desde antes y pidieron al abad D. Antonio Alonso de San Martín que aprobase las veintiséis constituciones por las que se regiría en lo sucesivo. Éstas fueron reaprobadas por el abad D. Pedro de Toledo y Osorio en 1672 y por el papa Alejandro VIII, por Bula de 18 de agosto del mismo año. Unos años después de la referida epidemia, concretamente en 1654, quizá por el impacto causado por el horrible mal, se acordó hacer todos los años por el mes de mayo "un novenario de misas cantadas y el último día con sermón y procesión".

Por lo que está constatado que desde esta fecha se celebran las fiestas que ahora se conocen como "de los domingos de mayo".Finalmente, en el año 1819, la Hermandad presentó un nuevo cuerpo de diecinueve constituciones ante el abad y la autoridad civil, representada por el Congreso de la Nación, que son las que han regido hasta hoy.

La Hermandad está agregada a la basílica de San Pedro de Roma. La imagen de Jesús Nazareno es una talla manierista de madera dorada y policromada atribuida a Pablo de Rojas que conserva la policromía original, probablemente de Pedro de Raxis, fechada hacia 1592. Su rostro es reconocido como lo más llamativo de ella pues en lugar de reflejar sufrimiento o tormento, irradia paz, gracias a la serenidad y belleza de sus facciones que arrebatan de pasión a quien las contempla. Encuadran su rostro unas barbas a mechones, partidas en su centro y una simétrica cabellera de ondulantes estrías, que cae por detrás de las orejas a modo de tirabuzones. Se trata de una talla completa, con túnica recogida en la cintura. Está concebida en una difícil postura, con las piernas flexionadas y los pies dispuestos perpendicularmente, torciendo el tronco en sentido contrario al cuello y la cabeza. En el barroco, la imagen fue revestida con una túnica de terciopelo y se le colocó una peluca de cabello natural, ocultándose prácticamente toda la talla pero ganando en teatralidad y naturalismo. Parece que fue en 1602 cuando se articuló el brazo de la imagen, lo cual le ha supuesto grandes deterioros. Para evitarlo, dentro de lo posible, hace unos años fue dotada de un mecanismo electrónico que se acciona a distancia.

En la procesión se pueden contemplar también las imágenes de San Juan, María Magdalena y la Verónica que son bellas esculturas, complemento indispensable en la subida al Calvario. Han procesionado unas veces formando grupo escultórico y otras en pasos separados.

La imagen de San Juan se data en las mismas fechas que la de Jesús Nazareno y la Virgen de los Dolores pues ya se las nombra en el Acta fundacional de la Hermandad de los Nazarenos. Por último, la Virgen de los Dolores, una imagen de candelero, situada iconográficamente entre las dolorosas, es una típica imagen de calvario que sigue a Jesús en su peregrinar. La mañana del Viernes Santo el aire huele de otra manera, se dice que todo el mundo es nazareno ese día en Priego. Antes de las once de la mañana la multitud se apiña en el Compás de San Francisco a la espera de ver aparecer la imagen de Jesús Nazareno que, a esa hora en punto, sobre su trono y andas realizadas por Francisco Tejero Steger en 1942, hace su salida de la iglesia de San Francisco ante la multitud que le aclama.

En sentido estricto, la procesión de Jesús Nazareno del Viernes Santo no es tal, ya que aunque va formada durante una parte del recorrido, el paso de Jesús siempre va rodeado por una muchedumbre de costaleros, personas que se quieren acercar al trono y acompañarle de cerca, cruces... Los costaleros no se pueden cuantificar, a lo largo de toda la procesión pugnan por introducirse debajo de las andas, a veces, poniendo en peligro la estabilidad del paso, repitiendo un rito iniciático que se pierde en los tiempos. La marcha del paso es muy lenta, hacia adelante, hacia atrás, hacia los lados, "¡Qué lo trepan!". Así va siguiendo su itinerario por la Carrera de Álvarez, Ribera, Carrera de las Monjas, hasta llegar al Palenque en donde definitivamente se desbanda la procesión, y al grito de "paso redoblao" se le da el paso ligero que lo aupará hasta el Calvario. Marcando el paso, los tambores y cornetas imprimen un ritmo breve, repetitivo, desgarrador, que queda grabado en todos cuantos lo oyen, que se dice serían capaces de reconocer en cualquier lugar del mundo.

Una vez llegados al Calvario, la multitud espera expectante, junto a la Virgen, la bendición, con los hornazos levantados, a todo el pueblo. Es el clímax de la Semana Santa prieguense, a partir de ahí queda el retorno. La procesión se forma nuevamente en la calle Río que junto a la Virgen y las imágenes de San Juan, la Magdalena y la Verónica aguardan la bajada de Jesús que siempre envuelto en la multitud recorre el resto de su itinerario hasta ser depositado en su capilla, para el próximo año volver a vivir la mañana del Viernes Santo tal y como se ha hecho por siglos. Los penitentes, alrededor de 300 que forman la procesión, visten túnica morada, cíngulo amarillo y capirote blanco. En cuanto a la banda de la Hermandad, aunque tuvo antecedentes como la banda de romanos que compartía con la Columna, se creó en 1976. Desfilan 19 cornetas, 30 tambores, 12 bombos y una escuadra de gastadores que heredó de la antigua banda de los Maristas. En total, unos 70 componentes que interpretan ritmos y toque militares, y por supuesto el toque ancestral del Viernes Santo del que ya se ha hablado. En 1980, crearon otra banda para acompañar a la Virgen de los Dolores que tiene unos 40 miembros entre tambores y bombos. En cuanto a los cultos que la Hermandad organiza previos a Semana Santa, se realizan sendos quinarios en honor de Jesús Nazareno y la Virgen de los Dolores.


Real Archicofradía de la Preciosísima Sangre de Nuestro Señor Jesucristo y Nuestra Señora de las Angustias y Nuestro Padre Jesús en su Descendimiento

En 1970, y con costaleros, salió por primera vez en procesión. En el capítulo cuarto de sus reglas se lee: "El Viernes Santo por la noche, hará la Hermandad solemne procesión de penitencia, acompañando a la sagrada imagen por las calles de Priego de Córdoba. El paso irá exornado con claveles rojos y cera blanca y la cera de los hermanos será de color rojo. La Hermandad desfilará con el mayor orden y disciplina, atendiendo a cuantas indicaciones sean hechas por los celadores".

Es por tanto, en ese día, cuando de la iglesia de las Angustias hace su salida la procesión recorriendo el siguiente itinerario: calle Río, Carrera de las Monjas, Palenque, Obispo Pérez Muñoz, Cervantes, Málaga, Ancha y nuevamente a su sede en calle Río. La imagen, acompañada por unos trescientos penitentes que visten túnica negra, capirote rojo, capa crema, cíngulo y zapatillas rojos y guantes y calcetines negros, es llevada por sus costaleros que son 68 y van sin relevos. Para dar las órdenes al paso, se utiliza una campana que da un toque de atención, un segundo toque para cogerlo y un tercero para ponerlo a hombros. Hubo unos años en que salió sobre ruedas.

La Hermandad de las Angustias parece ser que fue una de las primeras que organizó una banda propia en 1970 y la sacó en procesión. Se compone de 60 instrumentos entre bombos y timbales.

Su ritmo fue ideado por Alonso Cano y Alfonso Ávila y destaca por su sentido sobrio y dramático. Actualmente cuenta con unos 915 hermanos y participan en el desfile procesional unos 450.

En sus orígenes se remontan al año 1670 en que por parte del abad D. Alonso de San Martín se había conferido licencia para constituir una hermandad y congregación. Cuando la imagen titular fue trasladada a su ermita actual fue fundado un beaterio en ella en 1787. En 1862 la rectora del beaterio y el capellán solicitaron la aprobación de los estatutos de una nueva cofradía con el título de Venerable Archicofradía de la Preciosísima Sangre de Nuestro Señor Jesucristo agregada a la existente en la Basílica de San Nicolás de Roma, lo que acaeció finalmente en 1864. En 1968, se promueve la refundación, añadiendo al título anterior el de Nuestra Señora de las Angustias.

En los estatutos que rigen la Cofradía desde esa fecha tuvieron como modelo los que le fueron facilitados por la Cofradía del Cristo de la Buena Muerte y Nuestra Señora de todos los Mártires de Córdoba, puestos al día, según el Concilio Vaticano II.

El grupo escultórico de la Virgen de las Angustias, está constituido por la Virgen sedente que sostiene sobre su regazo al Cristo. Barroco, pertenece a la escuela granadina y puede datarse de finales del siglo XVII. Se trata de una imagen pasionista de candelero. La de la Virgen es de vestir, con el rostro, cuello y manos tallados y policromados, al igual que la del Cristo que se atribuye al círculo de los hermanos Mora.

El rostro de la Virgen-madre refleja el dolor contenido ante el cuerpo inerte del Cristo-hijo, cuya pesada mano cae lánguida hacia el suelo y que refleja una expresión mucho más dramática. El Cristo representa un extraordinario estudio anatómico de gran realismo, producto de una esmerada ejecución. En 1995, coincidiendo con la celebración del XXV Aniversario de su refundación y primer desfile procesional incorpora el paso de Nuestro Padre Jesús en su Descendimiento. Es un grupo que consta de cinco imágenes: El Cristo descendiendo de la cruz, María Santísima de la Amargura, María Magdalena, San Juan y Nicodemo, realizadas por el imaginero local Niceto Mateo Porras.

El paso fue bendecido por el Obispo de la Diócesis de Córdoba, D. José Antonio Infantes Florido, el 2 de abril de 1995 en la parroquia de Ntra. Sra. de la Asunción, donde se encuentra ubicado. Previo a la Semana Santa, se realiza un triduo en honor de la Virgen, y el Domingo de Resurrección por la mañana organizan el besamanos y la imposición de claveles del paso procesional.


Real Cofradía del Santo Entierro de Cristo y María Santísima de la Soledad Coronada

Hace su salida la noche del Viernes Santo, de la iglesia de San Pedro y recorre el siguiente itinerario: plaza San Pedro, Ribera, Carrera de las Monjas, Palenque, Obispo Pérez Muñoz, Cervantes, Málaga, Ancha, Río, Ribera e iglesia de San Pedro. Esta procesión es una de las más solemnes de la Semana Santa. A ella asisten representaciones de todas las cofradías, vistiendo sus colores distintivos y llevando sus respectivos pendones, junto con representación eclesiástica, autoridades civiles y militares, por ser la procesión oficial de la Semana Santa. La Virgen de la Soledad procesiona bajo palio en un trono nuevo, plateado, que fue realizado en 1991 en Sevilla, a hombros de sus 90 costaleros. El Cristo lo hace en su urna llevado por 38 costaleros. Cada trono tiene un capataz que da las órdenes con toques de campana.

Los penitentes que forman la procesión visten túnica y verdugo negros y cordón amarillo. La Banda Municipal de Música acompaña a la procesión junto con su banda de tambores que está formada por 55 tambores y 15 bombos.

Su origen parte de 1975.

El ritmo de la banda se debe a José Joaquín Alcalá, presenta variaciones a la entrada y salida de la iglesia y un toque suave que provoca un contraste que indica que se trata de un desfile fúnebre. Además ha incorporado a sus tambores una caja china que emite un sonido que da peculiaridad al toque.

El 20 de enero de 1594 se funda la Cofradía de Nuestra Señora de la Soledad con sede en la ermita de San Pedro Apóstol de Priego. Promovida por Diego de Alcaraz con el apoyo de otros vecinos y del licenciado Marcos López, Vicario de la Villa, fue aprobada por Bernabé Serrano Alférez, Gobernador de la Abadía de Alcalá la Real, en el mandato del abad Maximiliano de Austria.

Los primitivos estatutos ya disponían una procesión de disciplina en la tarde del Viernes Santo con la imagen del Cristo Yacente, estableciendo como fiesta principal la del Niño Perdido, que se celebra en el domingo tercero de Epifanía, así como la asistencia a los sepelios de los cofrades.

En los primeros meses del año 1684, siguiendo la anterior fundación de otras asociaciones similares, ya creadas en la localidad, se funda la Hermandad de Nuestra Señora de la Soledad. La nueva asociación tiene carácter de rogativa, e instituye las fiestas votivas de mayo. Este mismo año, se firma con la antigua Cofradía una concordia, y otra con la comunidad de frailes franciscanos, que por esos años estaban concluyendo las obras de la iglesia.

Durante muchos años marchan íntimamente unidas ambas agrupaciones. Con motivo de la redacción de unas nuevas constituciones, en tiempos de Carlos III, se unen en el año 1789, para volver a separar parte de sus órganos directivos en 1821.

La unión definitiva se produce en 1859, al aprobar Isabel II nuevos estatutos. Fueron los más extensos de la historia y por primera vez, se unifica el nombre en el de Cofradía del Santo Entierro de Cristo y Soledad de María Santísima.

En 1860, al declararse Isabel II Protectora y Hermana Mayor Honoraria, toma el título de Real.

Estas normas fueron reformadas más tarde en 1882 en tiempos de fray Ceferino González, Obispo de Córdoba.

En el presente siglo, se han elaborado estatutos en dos ocasiones, siempre siguiendo las instrucciones emanadas de la Vicaría General del Obispado. Los últimos fueron aprobados en 1993 y aparte de los objetivos tradicionales, se recogen otros de tipo apostólico, formativo y caritativo. En la actualidad, y siguiendo la tradición iniciada por Isabel II y continuada por su hijo Alfonso XII, el Rey Juan Carlos I es Hermano Mayor Honorario y la Reina Doña Sofía, Camarera de Honor.

En 1994 se conmemora el IV Centenario de la fundación de la cofradía y se corona canónicamente la imagen de Nuestra Señora de la Soledad.

La Virgen de la Soledad es una imagen barroca del siglo XVII, de autor desconocido, que pertenece al grupo de imágenes de vestir y debió veni de Granada. Su rostro, aunque con lágrimas, refleja un dolor contenido, apenas un sollozo. Los brazos recogidos para que el dolor no trascienda. Fue restaurada, cambiando su fisonomía, el año 1946.

El Cristo yacente se data en el último tercio del siglo XVI. Atribuido a Pablo de Rojas, es evidente su parecido con la imagen de Jesús Nazareno. Su rostro es sobrio, encuadrado por barbas a grandes mechones y cabellera de onduladas estrías. La anatomía está bien tratada, aunque sin abundar en detalles, prefiriendo amplios planos. Se presenta en pose cadavérica, decúbito supino, con los característicos elementos tanatológicos, reflejando los sufrimientos físicos de la pasión. Conserva la pátina de su antigua policromía marfileña y no se recuerda que haya sufrido ningún proceso de restauración. El Cristo descansa en una bella urna de cristal y madera policromada.

Además de estas imágenes titulares, dentro de la capilla, se venera un Cristo crucificado, de 1619 del escultor Juan Fernández de Lara que junto con una imagen de María Magdalena y otra de San Juan servían antiguamente para realizar el acto del Descendimiento.

El Jueves Santo por la noche se expone en la iglesia de San Pedro, la Virgen de la Soledad y el Cristo yacente fuera de su urna, junto con los símbolos de la Hermandad. Durante toda la noche, se suceden los turnos de vela de los Caballeros del Santo Entierro. Resulta impresionante la escenografía con la que se monta esta especie de retablo, ambientado con música gregoriana y el olor a la cera, al incienso...