Casa de D.Adolfo Lozano y Sidro

CASA DE D.ADOLFO LOZANO Y SIDRO

FECHA: 1872-1935

Carrera de las Monjas, 16.
14800 Priego de Córdoba (Córdoba).
Tel.: 957 540 947.
E-mail:arqueologia@aytopriegodecordoba.es

El Museo Adolfo Lozano Sidro fue inaugurado en 1999 y ocupa las plantas primera y segunda de la antigua casa familiar de los Calvo Lozano que fue donada al Ayuntamiento de Priego en 1985.

Adolfo Lozano Sidro nació en Priego en 1872, estudio en Málaga con José Moreno Carbonero y en los últimos años del siglo XIX se instaló en Madrid llegando a ser considerado como uno de los más grandes ilustradores españoles de su época, publicándose su obra principalmente en la revista “ Blanco y Negro “.

El Museo presenta más de 70 obras originales del pintor y una amplia colección de dibujos y bocetos. En la primera planta, además de una selección de retratos y obras de temática orientalista y religiosa, puede verse una serie de ilustraciones y un buen número de las obras que le dieron mayor fama. En ellas representa escenas y tipos populares de la Andalucía rural del primer tercio del siglo XX en duro contraste con las escenas de la alta sociedad de la época que mostraba sus galas en los salones y teatros madrileños y en las casas señoriales de la burguesía andaluz

Especialmente representativas de aquella Andalucía rural son las obras expuestas en la sala 3, en la que destacan “En la Feria de Priego”, “Tertulia en el café”, “Detenidos por la Guardia Civil”, “Casa de empeño” o “Merienda de los campesinos”, situada en la sala 2.

Representan en cambio a la burguesía madrileña o andaluza, obras como “En el salón”, “Probándose el traje de gala” o “Saludo Galante”.

En distintos lugares del museo, especialmente en la sala 4, también llamada “Salón de invierno”, puede comprobarse la calidad de Lozano Sidro como retratista.

En la segunda planta se muestra el apartamento que ocupaba el pintor durante sus estancias en Priego, destacando su estudio, en el que se conservan sus caballetes y útiles de pintor, así como bocetos, recuerdos, y obras sin terminar, en posición muy similar a como quedaron en el momento del fallecimiento del artista, en 1935. En el vestíbulo puede verse una vitrina dedicada a las ilustraciones que realizó para la edición de lujo de la novela “Pepita Jiménez” de Juan Valera en 1925 y un “recuerdo” a su tío abuelo, el pintor Federico Alcalá-Zamora y Franco.