Los trovos de Priego, aunque son cantados con estilo flamenco, no se acompañan de música y baile propios. Sus composiciones se conocen como letras y son quintillas, generalmente de ocho sílabas. Inventarse de forma repentina estas letras es la habilidad e ingenio del trovero, y cuando alguna queda truncada porque la inspiración no llegó a rematarla, se dice que aquella letra se socó. Los temas van surgiendo de manera improvisada, y los troveros deben responderse uno a otro en el mismo momento.